En una palabra,
mi 3r de ESO ha sido horrible.
Para empezar, ha
sido estresante, aburrido, y sin coherencia, porque ¿Quién tiene ganas de hacer
dos semanas de exámenes al final del curso cuando ya tienes ganas de estar de
vacaciones?¡Nadie! No tiene sentido, si te has estado esforzando todo el curso
para sacar buenas notas y ahora el tercer trimestre, que ya estamos cansados,
nos dicen que es el trimestre que más
cuenta, ya te desesperas, y además ¿Quién se le ocurre ponernos un examen sobre
una película de la Segunda Guerra Mundial, y que la nota del examen sea la nota
final?
Y es que a veces
pienso que a los profesores solo les importa su asignatura, y que el tiempo
libre de los adolescentes no es importante para nadie. Todos los profesores nos
van poniendo trabajo de todos lados y si tenemos compromisos, no importa; todo
son los estudios. Pues no está bien, he perdido todo el curso, ha sido cada día
del colegio a ballet, y de ballet a casa a estudiar, pues ¡vaya vida! Vaya
manera de perderla, porque para empezar he perdido un montón de horas por
ejemplo haciendo dibujo, y a mí esto no me servirá de nada, saber dibujar un
dibujo más o menos saturado, no me importa y a la hora de deporte tampoco le
encuentro sentido, es como si la hora no se acabara nunca, vas mirando el reloj
y la aguja no se mueve, y yo allí intentando que una pelota no me golpee la
cabeza o que no me venga un infarto cuando estoy corriendo, porque en la hora
de deporte solo hacemos deportes peligrosos, ¿no podríamos hacer danza,
flexibilidad o algo divertido? No, claro que no, porque lo único importantes
son los chicos, y si ellos están contentos lo estamos todos. ¡Pues no! y yo que
me paso todas las tardes haciendo danza, lo cual sí que me importa, y me
esfuerzo el máximo. Pues no importa, porque resulta que el ballet no es un
deporte, es un arte, por lo tanto no puedo convalidar, pero claro, una persona
que hace patinaje sí que puede porque sí es un deporte. Pues tampoco es justo.
Y encima, por si
no fuera poco, también tenemos una clase tenebrosa, en el sótano, y con unas ventanas que no cierran
bien, y que tienen una valla de hierro como una cárcel para que no nos fuguemos
en caso de que nos aburramos mucho en clase, y
por supuesto, yo he estado todo el invierno, sentada delante de la
ventana y pasando frío, Y como no tienen dinero para poner una ventana que no
deje pasar el frío, me he tenido que conformar y estar con el abrigo dentro de
la clase.
Y otra virtud de
mi curso han sido los mediodías en el comedor. Siento la expresión, pero ha
sido asqueroso. El pasado año si no nos gustaba la comida la tirábamos, nos
apuntaban y todos tan contentos y ahora en tercero nos dicen que no podemos tirar nada. Ya veces claro ya hay para
morirte, porque para comer nos ponen albóndigas, las abres y te encuentras una
bola de 2cm de radio de grasa, y claro, como no te lo comes ni loco, te esperas
a que suene el timbre, tiras las deliciosas albóndigas y te vas, pero para que
te coja una indigestión el día siguiente te ponen un “bistec”, que de bistec no
tiene nada, porque se parece más a una suela de zapato que a carne, además está
todo lleno de grasa y venas, y claro hay para desesperarse.
Luego llegas a
casa después de todo el día de colegio, que te gustaría mirar la tele, ir al
ordenador o simplemente descansar y te toca la jornada de deberes, ¡Qué
ilusión! Te sientas en el escritorio de la habitación y te acomodas para
trabajar y sientes a mamá que llega, sube y ya empieza con lo de siempre. ¿Tienes
deberes? Le dices que sí y te dice que siempre estás haciendo deberes (aunque no
se lo cree), y que nunca tienes tiempo para ayudarla, como si fuese una
decisión mía no terminar nunca los deberes, y luego vas a cenar y tu
queridísima hermana te dice que ella a tu edad no tenía tantos deberes, y que
es mentira que lo digo para escaquearme de ayudarla a ella, y después de
discutir durante media hora, te dicen que nunca tienes tiempo para ayudarlas y
que te sacarán de ballet, el único tiempo libre que tienes. Acaba la discusión y
te estás hasta las doce y media haciendo deberes.
En mi caso esto
de que la adolescencia es un lujo, y que vivimos muy bien es complemente
mentira, porque puede que en un año haya quedado veinte veces con mis amigas
por culpa de los estudios, y además, sinceramente, este año me había propuesto
estudiar mucho para en verano poder irme tres o cuatro semanas fuera de
“Banyoles” a hacer un curso de ballet, pero claro aparte de que a mis padres
les da miedo que me vaya sola de casa al instituto, y más aún que vaya a
Gerona, pues menos me dejarán ir a Madrid por ejemplo, porque claro me podría
secuestrar, o algo por el estilo.
Pues como ya he
comentado antes ¡vaya vida!
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